La receta: juega, varía de rivales y apunta más alto que tú.
Los puntos de un partido se ganan al terminar el partido. Se calculan una sola vez, en el momento en que se registra el partido, y ya nunca vuelven a cambiar.
Una victoria vale hasta 100 puntos, según el rival. Cuanto más gana él, más te aporta vencerlo. Un jugador del que aún no se sabe nada aporta poco: se sube ganando a jugadores que ya han demostrado su nivel.
Ganar siempre al mismo jugador cada vez suma menos. 100 %, 75 %, 50 % y luego 25 %. Varía de rivales.
Solo cuentan tus 15 mejores victorias. Como en los profesionales: el clasificación premia un palmarés, no la acumulación.
Una derrota nunca resta puntos. Solo diluye tu total — y tanto menos cuanto más fuerte era el rival. Probar suerte contra alguien mejor que tú no cuesta casi nada; perder contra alguien mucho más flojo, sí. Es tu regularidad, visible en cada línea: puntos de victorias × regularidad = tus puntos. Sube al ganar — y un palmarés recién estrenado aún no vale su precio completo.
Partidos internos. En un círculo o un grupo, este filtro solo cuenta los partidos jugados entre sus miembros. Los puntos de un partido nunca cambian: lo que cambia es la lista de partidos sumados, y tanto el tope como la regularidad se recalculan sobre ella.
Los partidos públicos y los reservados al círculo cuentan desde que se registran: ni los entrenamientos, ni los partidos privados, ni los rechazados. Los puntos se calculan deporte por deporte, y un partido sale del clasificación al cabo de un año.
La receta para subir: juega, varía de rivales y apunta más alto que tú.
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